• Cristobal Galbán-Malagón

Nuevos desafíos para mejorar el control de la calidad del agua en Chile

Columna de opinión elaborada por nuestro investigador post-doctoral Dr. Felipe Tucca y la Dra Viviana Almanza del Centro EULA de la Universidad de Concepción.


En el contexto de seguridad hídrica es fundamental el control de la calidad del agua, pues cuando ella se contamina puede transformarse en un potencial agente, que eventualmente ocasione directa afectación a la salud de las personas. Así también a la vida silvestre que se desarrolla en el ambiente acuático.

Hasta ahora en Chile, las temáticas relacionadas al marco regulatorio de la calidad de agua han sido pobremente abordadas y discutidas entre los actores clave, tales como los sectores públicos, privados y la academia. Por lo mismo, no existen avances que permitan enfrentar nuevos desafíos y restructuraciones en pos del enfoque inclusivo de contaminantes. Tampoco sobre nuevas metodologías de monitoreo que proporcionen información adecuada y completa, para las decisiones llevadas a cabo por las autoridades de Chile en torno al agua.

Por ejemplo, la inclusión de contaminantes tóxicos llamadas cianotoxinas producidas por cianobacterias nocivas, puede transformarse en un parámetro que debe ser considerado por sus efectos deletéreos (veneno), tanto en la salud humana como en el ecosistema en general. Para ello, la elaboración de un registro que permita integrar información sobre posibles eventos de contaminación en cuerpos de agua, debe ser clave y obligatorio dentro del marco regulatorio de calidad de agua.

Por otro lado, el limitado conocimiento sobre ciertos productos químicos de connotación emergente, tales como fármacos o productos de cuidado personal y agroquímicos, entre otros, han sido obviados por los criterios de calidad de agua que se utilizan actualmente en Chile. La razón para ello es que técnicas convencionales de monitoreo (toma de muestras de agua por botellas) muestran ciertas desventajas y dificultades, para la detección de muchos contaminantes disueltos en agua. Así también la incertidumbre espacial y temporal en la detección de eventos esporádicos de contaminación, que durante el monitoreo convencional en campo son erróneamente informadas como bajo los límites de detección, situación que deja una imagen de si no se cuantificó, no existen efectos ambientales adversos”.

Sin duda estos actuales parámetros no son aceptables, especialmente si a nivel global ya existen nuevas herramientas de uso que permitan abordar estas desventajas de monitoreo en el ambiente acuático, siendo fundamentales para la detección de bajos niveles contaminantes e integrando eventos de contaminación en agua. Estas herramientas son conocidas como dispositivos de muestreo pasivo (DMPs), las cuales pueden ser de mucha utilidad para evaluar la presencia de contaminantes disueltos en agua.

En definitiva, existe un escaso criterio y limitada información sobre la calidad de las aguas en nuestro país, lo que sin duda incrementa la incertidumbre y restringe la formulación de mejores decisiones, que contribuyan hacia mecanismos regulatorios más eficaces en la labor de categorizar y/o priorizar agentes biológicos y químicos.

Por lo mismo, es prioritario avanzar hacia un mayor conocimiento y desarrollo de nuevas técnicas, que permitan entregar y robustecer información sobre la calidad del agua en Chile. Esto permitirá discutir soluciones que apoyen el desarrollo y mejoramiento de las políticas públicas, orientadas a la seguridad hídrica y hacia una calidad aceptable, para el mantenimiento de la salud humana y del ecosistema.


Dr. Felipe Tucca1,2,3

1. Fac. Cs. de la Vida. Universidad Andrés Bello.

2. Fac. Cs. Ambientales.Centro EULA, Universidad de Concepción

3. FONDAP-CRHIAM, Universidad de Concepción.

Dra. Viviana Almanza1,2

2. Fac. Cs. Ambientales.Centro EULA, Universidad de Concepción

3. FONDAP-CRHIAM, Universidad de Concepción.

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